Un cuadro nuevo cambiando el marco

Eso fue lo que hice con dos cuadros que estuvieron en la pared de mi habitación en casa de mis padres muchos, muchos años. Quizás alguien los recuerde, porque fue un boom en su época: pintura sobre espejo.
Los había hecho mi madre y por eso, y por la cantidad de tiempo que me acompañaron cuando me dijo que los iba a llevar al desván decidí quedármelos:
Seguían gustándome tanto que decidí colgarlos en la habitación de mi hija. Lo que no me encajaba era el marco dorado, otra reliquia de esa época. Además en la foto no se ve pero estaba fatal (es que son más de veinticinco años, que se dice pronto). De hecho, el de la niña con el vestido azul dos laterales ya se quedaron en la bolsa cuando lo saqué en la tienda.
Les cambié el marco por uno en madera blanca decapado para contrastar con el azul de las paredes. Cuando los ví en el mostrador de la tienda no estaba muy segura de haber hecho la elección más acertada pero una vez colgados en la pared ya parecía otra cosa.

Si os habéis cansado de un cuadro dadle una segunda vida con un marco nuevo. O cambiad la distribución en la pared. Ya véis qué efecto.

Si os animáis aquí os dejo unas cuantas ideas de distribución:
Martha Stewart los ha colgado por encima y por debajo de una línea imaginaria y este ha sido el resultado:
 Me gusta poner cuadros en el espacio que queda entre una puerta y el techo, como aquí:
Se pueden hacer formas, como este corazón:
O este otro, de Made by girl:
Qué originales estos, dando la vuelta a la esquina:
Juntos, revueltos, cada uno de su padre y de su madre, visto en Imgfave:
Esto es una locura, de Cargo collective:
En fila alineados uno junto a otro, visto en Hogar ideas:
Metidos todos en una esquina, visto en Decoratrix:
Mirad qué efecto los marcos blancos sobre un fondo gris oscuro, de The house undone:
Después de todo esto ¿Habéis empezado a mirar a vuestro alrededor con otros ojos?






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