La cara nueva de unas zapatillas viejas

Las zapatillas de mi marido eran las típicas de caballero de cuadros oscuros, y les tenía mucho apego. Estaban ya bastante viejitas, tanto, que una de ellas tenía un agujero que parecía crecer cada día, y ambas estaban desgastadas por la suela, en el talón.

Más por el valor sentimental que por el ahorro, decidí intervenir por si podía arreglar algo. Con tela que reciclé desmontando unos pantalones de invierno míos, cubrí la parte exterior, cosiéndola siguiendo los bordes. Para el interior, utilicé otra tela reciclada que parecía resistente. Como detalle final, les cosí las cuentas de un viejo collar.




Conseguí alargarles la vida, y este invierno su dueño sigue calzándolas. Además, al forrarlas se volvieron más calentitas.

Aquí os dejo más ideas relacionadas con la entrada de hoy. Algo que me ha parecido muy gracioso y práctico: hacer unas zapatillas de elfo reciclando un jerséy. Estas tiernas zapatillas para bebé de fieltro. Otras en tela vaquera. Voy a hacerlas para mi hija, a ver si consigo que le aguanten en los pies más de cinco minutos.

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